Colección de maquetas construídas por Antonio Lara Villodres

Cerbatana de fuego

Así fue también llamada esta culebrina menor, antigua pieza de hierro forjado de artillería, muy usada en el siglo XV. Tanto por su longitud como por su peso, fue un arma polivalente, ya que se uso tanto en los sitios de castillos y fortalezas como en campaña. Por estas características, dio origen a dos clases de bocas de fuego: las más pequeñas, que fueron usadas de forma manual y pasaron a denominarse arcabuces; y las mayores, como esta maqueta que vemos a pie de texto, que se convirtieron en verdaderas piezas de artillería. Su calibre estaba entre los 22 y los 70 mm., y su longitud entre el 1,5 y los 2,80 metros. Sus proyectiles eran bolas esféricas de hierro forradas de plomo o pequeñas piedras labradas, como los grandes bolaños que tiraban las lombardas. Toda la caña de la cerbatana estaba sujeta fuertemente a un soporte mediante cuerdas, y ésta, a su vez, estaba sustentada por una ligera pero robusta cureña de madera con herrajes de hierro.
Una de las primeras noticias que se tiene sobre este artilugio de guerra data de 1440, en que aparece inventariada en un recuento en Cataluña. Respecto a Castilla, se conoce que fue usada ya por los portugueses en la batalla de Toro en 1476.
Según se conoce, cuando se llevaron a cabo los trabajos para la construcción del túnel para el Metro de Madrid, fueron hallados en su subsuelo varios de estos artilugios de guerra, que al parecer fueron usados como tubos para la conducción del agua en esta ciudad. El Museo del Ejército de Madrid posee en sus salas expositoras amplio repertorio algunas cerbatanas.


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