Colección de maquetas construídas por Antonio Lara Villodres

La Torre de Fonseca

Torre de época almohade, situada en los arrabales del Perchel, junto al convento de San Andrés de los Carmelitas descalzos, que tomó dicho nombre debido a que al pie de la misma se levantó el campamento de las tropas de Antonio de Fonseca, natural de Toro, contador mayor, caballero de Santiago, alcaide de Ronda y capitán de las tropas que acompañaron a los Reyes Católicos en la conquista de la ciudad de Málaga en 1487.
La Torre de Fonseca, por su altura y tipo constructivo, fue durante muchos años punto de referencia de los límites a poniente de la ciudad malagueña.
A lo largo de siglos, fue usada para varios cometidos militares, incluso lo fue como hospital durante una de las primeras epidemias que azotaron Málaga tras ser conquistada. Igualmente, desde su atalaya, la Torre de Fonseca contempló el crecimiento de un castizo e histórico barrio, el del Perchel.
Con el paso del tiempo, el deterioro de esta torre defensiva fue tal que las autoridades municipales ordenaron su total derribo el 27 de mayo de 1870.



Pontona marina con grúa

Este tipo de plataforma flotante solía estar construida en madera, de forma rectangular, fondo plano y poco calado.  En un extremo de la misma se situaba la grúa, basada en una enorme uve invertida con tirantes, sostenida por cables de acero y cuerdas.  En  el otro extremo, una caseta de madera, donde se alojaba el generador y cabrestante a vapor o gasoil usado para elevar o bajar, mediante una sólida cadena de hierro, pesadas piedras u otras cargas.  La Junta de Obras del Puerto de Málaga adquirió para el servicio dos pontonas a principios del siglo XX.
Estas barcazas flotantes marinas tuvieron un papel esencial en las innumerables obras que se llevaron a cabo en nuestro Puerto, a lo largo del siglo XIX y principios del XX. Sobre todo, en la construcción de sus muelles y escolleras que protegían los espigones de los mismos.
Los avances científicos y técnicos experimentados a lo largo de aquellos años, dieron pie a que estos pontones flotantes quedaran obsoletos en sus funciones, por lo que fueron poco a poco retirados de las aguas del Puerto de Málaga.



Lagar de viga medieval

El denominado Lagar de viga era una prensa empleada desde hace casi 2500 años, para extraer el caldo de las uvas o mosto.  Esta máquina, aunque simple, era muy efectiva y estaba basada en el principio de la palanca de segundo orden.
Su estructura estaba constituida por una parte mecánica y otra fija, el basamento (normalmente sobre la roca viva), con la inclinación suficiente para que el mosto, una vez prensado por el peso de una viga de casi diez u once metros, fluyera hasta el recipiente que lo recogía.
En el final de la viga se situaba un eje vertical, tallado en rosca denominado husillo, en el cual iba insertado la pesa o quintal.
La viga estaba sostenida por una serie de guías, dos a un lado y otras dos al otro, de forma que no tuviera movimientos laterales y sí verticales.  Para equilibrar dicho peso se fijaba entre las guías unos travesaños o trabas perpendicularmente a la viga.
Entre medio de las guías y el husillo se situaba la caja, recipiente donde se depositaban las uvas en cestos de mimbre.  Una vez que el zumo era exprimido, se vertía en grandes tinajas y de estas pasaban a barricas de madera, para posteriormente ser transportado al lugar de destino.


Castillo del Rey o de San Nicolás

Esta batería fue proyectada por el ingeniero Bartolomé Thorus en 1717, para ser ubicada en el extremo del muelle viejo de levante del Puerto de Málaga, con la denominación de Castillo del Rey, en honor de Felipe V, aunque con el paso del tiempo fue conocida como de San Nicolás.
Dicho proyecto se vio modificado en su estructura y aplazada su realización en diversas ocasiones, debido a dificultades económicas.



En 1780, Carlos III ordenó la construcción de esta batería provisional, de forma irregular, de unas 94 varas de superficie total y 18 piezas de artillería de grueso calibre.  Su construcción representó un costo más de 30.000 reales de vellón.  La defensa y custodia de la fortificación estaría a cargo de un suboficial y diez hombres en tiempos de paz.  Respecto al alojamiento, éste constaría de dos casetones, uno para el cuerpo de guardia y otro para los artilleros y pertrechos.
La batería de San Nicolás tendría la misión de cubrir y defender, en fuego cruzado con las fortalezas de San José, San Carlos y San Lorenzo, la entrada del Puerto y las playas de levante.


El proyecto fue ejecutado, en 1786, por el teniente coronel de infantería y comandante interino de ingenieros Alfonso Ximénez.
Ya en el siglo XIX, la retirada del mar, entre otras causas, evidenciaron la inutilidad de aquellas defensas del Puerto de Málaga, por lo que fueron, poco a poco, abandonadas de su cometido hasta su total desmantelamiento en el siglo XX.
Hoy día, gran parte de sus restos yacen bajo los cimientos del Real Club Mediterráneo.

Grúa de rueda

La grúa fue un ingenio usado en época griega y romana para elevar y trasladar cargas pesadas, sobre todo en las construcciones de sus monumentales edificios.  Una de las grúas más conocidas de la antigüedad fue la grúa de rueda, construida en madera, cuya característica más peculiar fue la de tener una gran rueda o dos adosadas a la misma, de igual material, tipo jaula, en cuyo interior caminaban uno o dos hombres.  La cuerda que partía de un brazo único o pluma era enrollada en un huso, el cual, por la rotación de la rueda, permitía que el peso fuera izado o bajado al lugar elegido.
Otros modelos de máquinas elevadoras fueron construidos a lo largo del tiempo, y algunas de éstas se montaron en puertos, lagos y ríos para abastecer a los navíos que surcaban sus aguas.