Colección de maquetas construídas por Antonio Lara Villodres

Pequeña lombarda

Lombarda de retrocarga pequeña, montada sobre cureña de madera con dispositivo para elevar el tiro. Longitud 50 cm. Como otras piezas a pólvora negra, fueron muy usadas en los asedios a fortalezas y plazas fuertes entre los años 1300 y 1400. Arrojaba pequeños proyectiles de hierro emplomado y bolaños de piedra.

Cerbatana de retrocarga

Reproducción de pieza de artillería forjada en hierro. Calibre 5,5 cm., longitud de la pieza 2,07 m. El original se encuentra en el Museo del Ejército de Madrid. Mediados del siglo XV. Montaje sobre cureña a ruedas de madera y refuerzos de hierro.

Caña de lombardeta

Reproducción de pieza de artillería de hierro forjado con argollas para su sujeción. Calibre 8 cm., longitud: 2,39 m., cuyo original se encuentra en el Museo del Ejército de Madrid. Fines del s. XV. Lleva cureña de madera con elemento de elevación de tiro.

Capilla del Puerto de Málaga

También conocida como capilla de la Virgen del Mar o de Ntra. Sra. de la Purísima Concepción, fue un oratorio dedicado al culto por la gente del mar. Proyectado por el ingeniero militar y jefe de las obras del Puerto, Juan de la Ferriére y Valentín, y finalizado por el ingeniero director Pedro Coisevaux, a instancias del gobernador civil y militar de Málaga, el mariscal de campo de los Reales Ejércitos de S.M. don Jerónimo de Solis y Gante, bajo la supervisión técnica de Jorge Próspero Verboom, marqués del mismo nombre, ingeniero jefe y director general de todas las obras del Reino.
El proyecto de la capilla fue finalizado e inaugurado en 1732, cuando la misma fue abierta al culto. Dicho oratorio se alzó en la plaza del muelle viejo de Levante, a espaldas del castillo de San Felipe.
A lo largo de sus casi trescientos años de existencia, la capilla del Puerto sufrió diversos traslados de su original emplazamiento, a causa de las continuas ampliaciones del Puerto de Málaga.



Lombarda con cureña

Lombarda ligera con cureña de madera y refuerzos de hierro. Llevaba un sistema rudimentario para elevar su tiro. Estas piezas fueron usadas por los ejércitos inglés y francés. Igualmente, las tropas cristianas las utilizaron en los asedios a ciudades ocupadas por los musulmanes. Esta pieza de la artillería antigua, de los siglos XIV y XV, estaba forjada en hierro y era cargada por la boca con pólvora negra. Estos antiguos ingenios disparaban bolas esféricas de hierro llamadas pellas, y también bolas de piedra denominadas bolaños.
Con la aparición de nuevas técnicas de fundición, fueron poco a poco abandonadas por otras más ligeras, eficaces y fáciles de fabricar.