Colección de maquetas construídas por Antonio Lara Villodres

Lombardas ligeras

Con esta denominación, características y peso, se designa a un grupo de lombardas que fueron usadas para diversos cometidos. Son muy conocidas y muchas de ellas pueden ser contempladas en museos. En nuestro país podemos encontrar un numeroso y variado grupo: lombardas, bombardetas, culebrinas, pasavolantes, sacres, etc.
La lombarda o bombarda era la denominación francesa de su antigua artillería y, según parece, la primera descripción de ella se debió a un historiador italiano del siglo XIV llamado Andrea Reduggio. Al difundirse su uso por toda Europa, se crearon diversos calibres y pesos: grandes, medianas y pequeñas, siendo su misión principal la de demoler los muros de las ciudades o fortalezas.
La lombarda consistía generalmente en un largo tubo de hierro forjado por donde salía el proyectil, y otro más corto, situado en la parte posterior denominado recámara, donde se alojaba la pólvora. Estas dos secciones eran unidas mediante argollas y cuerdas a un armazón de madera, llamado fuste o cureña, quedando tanto el cañón como el armazón sujetos a tierra para impedir el retroceso y listo para su disparo.
El alcance efectivo de estos primitivos cañones era de entre 200 a 350 metros aproximadamente, aunque podían alcanzar hasta los 1600 metros. Según su calibre, podían arrojar bolaños de piedra o hierro fundido. Su uso se extendió bien pronto por toda la Península, pues las antiguas crónicas reflejan numerosos hechos donde se destaca la labor de estas máquinas infernales: Alicante, Algeciras, Setenil, Zahara, Antequera, Málaga, Baza y Granada.

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