Colección de maquetas construídas por Antonio Lara Villodres

Cuartago o Mortero pedrero

Con la aparición de la pólvora, el concepto de la guerra, así como sus tácticas de aplicación, sufrieron poco a poco un drástico cambio que posibilitó la aparición de la ciencia pirobalística y, con ello, una incipiente artillería que se desarrollaría bajo el periodo de conquista de los Reyes Católicos y sus sucesores.
Al igual que la artillería evolucionaba, también lo hicieron las técnicas constructivas de defensa en la búsqueda de la máxima protección ante la aparición de las nuevas armas o ingenios de fuego: las lombardas y cuartagos.
Mostramos aquí una de aquellas primigenias armas de la primera época de la Artillería. Se trata de un cuartago de hierro de calibre 20,7. Arma muy usada en los ataques a plazas como Ronda y Málaga a finales del siglo XV. Esta pieza artillera estaba montada sobre un original y sólido afuste de madera con refuerzos de hierro, soportada por una base con cuatro pequeñas ruedas. La particularidad de este ingenio era que el artillero podía efectuar el tiro tanto raso como curvo, mediante un sistema de cadenas que elevaban o bajaban gradualmente la pieza.
Normalmente eran situadas en las almenas de las defensas y baluartes de castillos y plazas fortificadas y solían estar servidas por, al menos, tres o cuatro hombres.
Como su nombre indica, gran parte de la munición que usaba era la piedra, desmenuzada en pequeños saquitos, aunque también podía utilizar bolaños. Los avances de la metalurgia dieron paso a otras piezas en bronce más estables y duraderas.



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