Colección de maquetas construídas por Antonio Lara Villodres

Los orígenes de la artillería a pólvora

Antes de pasar directamente a las armas que revolucionaron el Arte de la Guerra y dieron paso a otro concepto de la misma, incluiyo algunas de las citas bibliográficas donde se hace referencia a la utilización de estos primitivos artilugios bélicos en la Península Ibérica y la Europa medieval. Según señalan algunas crónicas andalusíes, el asedio de la ciudad de Niebla por las tropas de Alfonso X, en 1262, constituye al parecer, el primer indicio no contrastado de la utilización de la pólvora en nuestro país “desde las murallas, los sitiados musulmanes lanzaban contra las tropas cristianas, piedras y dardos con artificios y tiros de trueno con fuego”. Concretamente, en el libro árabe Schehanb Aldino, escrito a mediados del siglo XIII, se hace ya mención a estas máquinas en su obra geográfica de la artillería entre los árabes. Por otro lado, don Pedro, obispo de León, en su relato sobre el rey don Alonso VI, refiere, según afirma Fernando Herrera, que “a inicios del siglo XII los moros africanos usaron de esta Artillería contra los musulmanes de España, en una batalla naval”. El escritor Abu Abadía en su Crónica de España, refiere “que en el año 1312, el rey de Granada Abalualid llevó consigo al sitio de Baza una gruesa máquina, cargada con mixtura d azufre y, dándole fuego despedía con estrépito globos contra el alcázar de la ciudad”, lo que parece confirmar Pedro Mexia en la historia del rey Alfonso XI. Igualmente, Jerónimo Zurita, en los anales del rey don Alonso VI de Aragón, cuenta el terror ocasionado en aquel reino por la noticia del sitio de Alicante, que intentaba el rey de Granada en el año 1331. Entre otras máquinas dice que llevaba este soberano “una nueva invención de combate y eran pelotas de fierro que se lanzaban con fuego y ponía grande espanto”. A mediados del siglo XIV se desarrolló la primera batalla naval donde intervino una lombarda. El hecho ocurrió en 1359, en el puerto de Barcelona, en el que los catalanes, desde una nave anclada, efectuaron dos disparos contra la escuadra castellana de Pedro I que se encontraba encallada en la arena. El cronista del rey don Alonso XI, Juan de Villaraizan, refiere que “en el cerco de la ciudad de Algeciras, los moros de la ciudad lanzaban muchos truenos contra la hueste en que lanzaban pellas de fierro grandes, tamaña como manzanas muy grandes y lanzábalas tan lejos de la ciudad, que pasaban allende de la hueste algunas de ellas, é algunas de ellas ferían en la hueste”. En otra parte dice este mismo escritor que “de la barrera de la ciudad lanzaban saetas desde ballestas de torno, é de trueno, é otrosi lanzaban muchas pellas de fierro con los truenos”. Asímismo, el historiador P. Juan de Mariana refiere estas mismas noticias en sus crónicas de la Historia de España. También ha sido recogido en antiguas crónicas que el rey de Portugal, Duarte III, se sirvió de lombardas para combatir contra los franceses en el siglo XIII. Igualmente, existen diversas opiniones que aseguran que la utilización en Europa de estos artilugios fue más tardía, hacia el año 1366. Se cuenta que por esta época tenían los venecianos sitiada la ciudad de Claudia Fosa, que había sido ocupada por los genoveses. Unos alemanes llegaron entonces al campo veneciano y a estos les presentaron dos pequeñas piezas de fierro, alguna pólvora y bolas de plomo, con cuyo auxilio se hicieron dueños de la plaza. A esta época refieren el primer uso de la artillería distinguidos estudiosos de su evolución, como Luís Collado, Diego Ufano, los señores de San Remy y Le Blond. Por último, mencionar que las lombardas se usaron también en los sitios de Mentz, en 1320, Cambrai en 1339, París en 1350 y Orleáns en 1450. Estos y otros testimonios, que por prolijo no incluyo en estas notas, prueban que los árabes fueron los primeros que usaron la nueva artillería en España antes que se conociese en otras partes de Europa.

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