Colección de maquetas construídas por Antonio Lara Villodres

El Tigre agazapado (catapulta china)

Con esta extraña denominación, en chino Pao Hudun y en inglés Crouching Tiger, fue conocida esta máquina de asedio de tipo medio aparecida a lo largo de la dinastía Tang y usada durante la siguiente, la Song (1273 a. de C.) y cuya vida fue corta.
Inicialmente, esta catapulta fue de tracción, es decir, que su palanca era accionada mediante el tiro simultáneo de varios hombres. Su efectividad se debía a que su montaje era simple y rápido y, por consiguiente, podía ser situada en el lugar más idóneo para repeler cualquier ataque de forma casi instantánea. Esta máquina de asedio disparaba diferentes proyectiles de tamaño medio, aunque normalmente solía emplearse para arrojar granadas de cerámica conteniendo gas o material explosivo, cubriéndose con ello áreas amplias del ejército atacante fuera de los muros de las ciudades.
Estas antiguas bombas se colocaban en el extremo libre de la palanca mediante una lazada. La catapulta denominada “Tigre agazapado” sufrió modificaciones en su diseño, como por ejemplo el colocarle a uno de los extremos de la palanca un cubo, a modo de contrapeso, lleno de piedras, con lo cual, se aumentaba la potencia y el alcance de los proyectiles. Incluso, hubo modelos a los que se les dotó de ruedas, con lo que se posibilitaba una mayor movilidad. El nuevo sistema de catapulta de contrapeso fue rápidamente adoptado como consecuencia de su mejor y más efectivo resultado, que contrarrestaba al de los ingenieros mongoles de Oriente Medio.
Sin embargo, este tipo de catapulta no sobrevivió por mucho tiempo tras desaparecer la dinastía Song. Durante el periodo de los Tres Reinos, se llevó a cabo el asedio de varias ciudades chinas bajo la tutela de la dinastía Song, como eran Fencheng y Xingyang, por las tropas asaltantes del mongol Kublai Kha. La primera ciudad fue destruida y sus defensores masacrados tras un duro asedio. Más tarde, los mongoles pusieron su vista en la ciudad fortaleza de Xingyang, que dominaba el río Huan, la cual, tras seis años de asedio bajo el duro fuego de cientos de catapultas de contrapeso, cayó ante el conquistador de la dinastía Yuan. Con la caída de estas dos importantes ciudades chinas, se dio testimonio de la amplia difusión de la tecnología militar traída desde Persia por ingenieros musulmanes. Después de aquel trágico acontecimiento, la dinastía dominante de los Song desapaeció.


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